ya ahora si… Es necesariamente otro el enfoque que emerge de estas luchas y urgencias sociales. Veamos por ejemplo, tengo todas las capacidades para ser médico, sin embargo no puedo porque hay que pagar en dinero cantidades exorbitantes y prohibitivas, en las que el aparato estatal no te ayuda (las becas y créditos son limitados y es un parche para paliar aranceles carísimos). Además que hay instituciones que podrían formarte como profesional, y aunque no tengas necesariamente las capacidades, pero puedes costearla, para incluirte en el VICIO del sistema imperante, que para tener un mejor pasar, necesariamente hay que tener profesión y a ello se instaura la aspiracionalidad para saciar este mismo vicio dejando de lado la vocación y las capacidades. Detrás de la demanda de poder acceder a formación e instrucción, aunque sea en un marco sistemático donde nacen las profesiones para el ejercicio del trabajo, la ciencia y la satisfacción de las necesidades humanas y donde estas se las concibe de manera instrumental, fuera de esto está la necesidad o la vocación esencial humana de la realización como seres humanos y servir a otros. Esa es la demanda, tener el camino libre para todos de autorealizarnos, y uno de los caminos es el acceso a la educación. Hilando más finohay diferentes concepciones de acceder, unos desde la movilización y un camino más “republicano”, otros por un camino más radical, de rehacer todo un nuevo sistema (más ligado al combate callejero). De estas formas sería posible entender la verdadera guerra por lo que se quiere conseguir, versus el statu quo imperante que instrumentaliza, en este caso, a las policías como agentes de su mantención.